¿Por qué el 1 de marzo es una fecha clave para el reconocimiento de las personas recicladoras y su contribución a la economía circular? | ¿Sabías que más de 15 millones de personas en el mundo dependen del reciclaje informal para su sustento? ¿Sabes qué sucede con estas personas en África y América Latina y El Caribe? | ¿Cómo podemos lograr que el reciclaje inclusivo garantice condiciones dignas y sostenibles para las personas recicladoras?
¿Por qué el 1 de marzo es una fecha clave para el reconocimiento de las personas recicladoras y su contribución a la economía circular?
El 1 de marzo se conmemora el Día Global de las Personas Recicladoras, una fecha dedicada a visibilizar el trabajo de quienes desempeñan un papel clave en la gestión de residuos y la economía circular. Este día tiene sus raíces en un trágico suceso ocurrido en la Universidad Libre de Barranquilla, Colombia. En honor a la memoria de las personas recicladoras asesinadas, en 2008, durante la Primera Conferencia Mundial de Recicladores en Bogotá, se estableció esta fecha como un día de reconocimiento y reivindicación.
Las personas recicladoras conforman la mayor fuerza laboral en el sector del reciclaje a nivel global, denominadas como “The world’s largest recycling workforce” por el artículo de la Organización Grist (Rahim & Rahim, 2024), donde se explica cómo el tratado mundial de plásticos podría ayudar al sur global a mejorar la gestión de residuos por medio de financiación. Esto se sustenta bajo la base de que más de 15 millones de personas desempeñan la labor del reciclaje en el mundo (Banco Mundial), de las cuales, se estima que representan un porcentaje significativo de la Base de la Pirámide económica (BdP) y que pueden llegar a recuperar entre 60 y 90 kg de residuos reciclables por día (ONU), trabajando jornadas que oscilan entre 8 y 12 horas.

El sector informal del reciclaje es un medio de vida común para las poblaciones urbanas más pobres en países de ingresos bajos y medios. Las personas recicladoras suelen ser parte de poblaciones vulnerables: muchas son mujeres, niños, personas mayores, migrantes o personas desempleadas. En algunos países, como Perú, Guatemala y Bolivia, las mujeres representan entre el 50% y el 80%. Además, en varios países, un porcentaje significativo de quienes trabajan en los vertederos son niños, quienes enfrentan mayores riesgos para su desarrollo físico y educativo (Kaza, Silpa, Lisa Yao, Perinaz Bhada-Tata, & Frank Van Woerden, 2018).
La labor de las personas recicladoras contribuye directamente a la reducción de la contaminación y las emisiones de carbono, desempeñando un papel clave en la mitigación del cambio climático y la transición hacia modelos de producción y consumo más sostenibles. Según datos de la Global Alliance of Waste Pickers, el trabajo que realizan evita que millones de toneladas de residuos terminen en vertederos o en ecosistemas naturales, maximizando el aprovechamiento de materiales y fomentando la economía circular (International Alliance of Waste Pickers, 2025).
Cuando se brinda el apoyo adecuado, la actividad de los recicladores puede generar empleo, mejorar la competitividad industrial local, reducir la pobreza y disminuir los costos municipales en la gestión de residuos y servicios sociales. Estudios de UN-Habitat revelan que los recicladores recolectan entre el 50% y el 100% de los residuos en ciudades de países de ingresos bajos, sin costos para los municipios.
¿Sabías que más de 15 millones de personas en el mundo dependen del reciclaje informal para su sustento? ¿Sabes qué sucede con estas personas en África y América Latina y El Caribe?
En R4S, nos hemos especializado en proyectos de reciclaje inclusivo en África, América Latina y el Caribe (LAC), trabajando junto a recicladores y recicladoras para fortalecer su integración en la gestión de residuos, promover su formalización y mejorar sus condiciones laborales. A través de estos proyectos, hemos contribuido a su formalización, organización y acceso a mejores condiciones laborales, promoviendo la inclusión social y la sostenibilidad ambiental.
Desde el área de Negocios Inclusivos, diseñamos e implementamos estrategias que buscan no solo mejorar sus condiciones de vida y acceso a derechos, sino también fortalecer los sistemas de gestión de residuos con un enfoque social y ambientalmente sostenible. Gracias a esta experiencia, hemos podido identificar y analizar los principales desafíos y oportunidades del reciclaje inclusivo en ambas regiones. En este apartado, exploramos datos clave que reflejan la situación del sector en África y LAC, basándonos en fuentes como What a Waste 2.0 (2020) del Banco Mundial (Kaza, S., Yao, L. C., Bhada-Tata, P., & Van Woerden, F., 2018), la reciente versión del libro Recicloscopio VII (2024) (Baesso Cadorin, y otros, 2024), así como en nuestro trabajo en terreno junto a organizaciones de recicladores de base en diferentes países.

África
África enfrenta desafíos significativos en la gestión de residuos, en un contexto de alta informalidad laboral y expansión urbana acelerada. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 85,8% de los empleos en África forman parte de la economía informal, incluyendo el reciclaje y la recuperación de materiales valorizables. La última versión del libro de Recicloscopio VII resalta cómo la labor de las personas recicladoras se desarrolla en condiciones de precariedad, con bajos ingresos, desprotección social y legal, riesgos sanitarios y presencia de trabajo infantil (Baesso Cadorin, y otros, 2024).
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) señala que los recicladores informales recuperan recursos valiosos con poco o ningún costo para los municipios y empresas privada. Sin embargo, la cobertura de recolección en el continente sigue siendo limitada: solo el 55% de la población cuenta con servicio de recolección de residuos, mientras que más del 90% de los residuos terminan en basurales a cielo abierto.
En términos de volumen, la región de Medio Oriente y África del Norte (MENA) generó 129 millones de toneladas de residuos en 2016, mientras que África Subsahariana generó 174 millones de toneladas en el mismo año, con una de las tasas de crecimiento más aceleradas de la región. Se estima que la cantidad de residuos urbanos en África se triplicará para 2050, exacerbando los desafíos actuales (Kaza, Silpa, Lisa Yao, Perinaz Bhada-Tata, & Frank Van Woerden, 2018).
A pesar de las inversiones en infraestructura financiadas por organismos internacionales como el Banco Mundial, la inclusión de las personas recicladoras en los sistemas formales sigue siendo limitada. Como señala el libro Recicloscopio VII, en algunas ciudades, las políticas públicas han optado por ignorar o incluso restringir su actividad en lugar de integrarlas en estrategias de reciclaje sostenible, como ocurrió en Senegal. En contraste, Sudáfrica ha impulsado la formalización de este sector a través de la “Guía para la Integración de los Recicladores en Sudáfrica”, promoviendo su incorporación progresiva en las administraciones regionales y municipales. Por otro lado, en países como Egipto, Togo y Camerún, han surgido redes internacionales de reciclaje que facilitan la exportación de materiales como hierro y plásticos, generando nuevas oportunidades económicas para las personas recicladoras (Baesso Cadorin, y otros, 2024).
LAC
La región de América Latina y el Caribe generó 231 millones de toneladas de residuos en 2016. El reciclaje y la recuperación de materiales en la región han experimentado una creciente visibilidad en las últimas dos décadas. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 50% de los empleos en América Latina forman parte de la economía informal, incluyendo el trabajo de reciclaje. A pesar de ello, la cobertura de recolección de residuos es relativamente alta, con un 84% en promedio, en comparación con África, donde no llega al 60%, aunque en áreas rurales cae al 30%. Sin embargo, la tasa de reciclaje sigue siendo baja, con solo 4.5% de los residuos siendo reciclados (Kaza, Silpa, Lisa Yao, Perinaz Bhada-Tata, & Frank Van Woerden, 2018).
El reconocimiento del reciclaje como un trabajo formal ha avanzado en países como Argentina, Brasil, Colombia y Chile, donde los recicladores han logrado organizarse en cooperativas y asociaciones de segundo grado. Organizaciones como la Red Latinoamericana y del Caribe de Recicladores (Red LACRE) y la Alianza Mundial de Recicladores han fortalecido la visibilidad del sector y su capacidad de incidencia en políticas públicas. A través de la implementación y desarrollo de modelos de negocio inclusivos, en R4S apoyamos la formalización de la actividad, colaborando con asociaciones y colectivos para mejorar sus ingresos, condiciones laborales y reconocimiento social, como es el caso del proyecto de fortalecimiento del nuevo modelo de gobernanza de Red LACRE por medio de una iniciativa de Cooperación Triangular financiada por la Comisión Europea a través del programa de Adelante 2.
Sin embargo, aún persisten desafíos en la consolidación de modelos inclusivos. En países con una fuerte privatización de la gestión de residuos, las personas recicladoras han sido cuestionadas por su eficiencia en la recuperación de materiales, lo que ha generado controversias sobre su integración en los sistemas formales de reciclaje (Baesso Cadorin, y otros, 2024). Aun así, el modelo de cogestión entre cooperativas y gobiernos locales se ha consolidado en varias ciudades, ofreciendo una vía para la formalización y dignificación del sector.
Desde R4S, creemos que el reciclaje inclusivo debe ir más allá de la integración laboral de las personas recicladoras. Nuestra perspectiva, basada en la experiencia con distintos actores del sector, destaca la necesidad de fortalecer sus capacidades organizativas, garantizar su acceso a condiciones laborales dignas y asegurar su reconocimiento dentro de la cadena de valor del reciclaje. Como hemos explorado en nuestras publicaciones anteriores, es clave fomentar la articulación entre gobiernos, empresas y recicladores para diseñar sistemas eficientes y sostenibles que no solo reduzcan residuos, sino que también generen impactos sociales positivos en las comunidades más vulnerables. La formalización debe ir acompañada de estrategias que permitan el acceso a infraestructuras adecuadas, mecanismos de pago justo y la eliminación de barreras regulatorias que dificultan la consolidación del reciclaje inclusivo adaptadas a cada región, país y localidad.
Si quieres conocer más sobre los proyectos que hemos realizado en diferentes países y que están publicados en nuestra web, te invitamos a explorar nuestras iniciativas en reciclaje inclusivo:

📌 Conakry, Guinea

📌 Guatemala

📌 Santa Marta, Colombia

📌 Bolivia

📌 Riberalta, Bolivia

📌 Medellín, Colombia

📌 Costa de Marfil
¿Cómo podemos lograr que el reciclaje inclusivo garantice condiciones dignas y sostenibles para las personas recicladoras?
En este artículo hemos destacado el papel fundamental de las personas recicladoras en la gestión de residuos y su contribución a la economía circular. Sin embargo, a pesar de su impacto positivo, siguen enfrentando múltiples desafíos sociales, económicos y laborales. La falta de reconocimiento y apoyo impide que su trabajo se desarrolle en condiciones dignas y sostenibles, lo que resalta la necesidad de implementar medidas que fortalezcan su inclusión y protección dentro de los sistemas formales de gestión de residuos.
Las estrategias más efectivas para mejorar la calidad de vida de las personas recicladoras incluyen su formalización e integración en los sistemas municipales, el fortalecimiento de la cadena de valor del reciclaje y la exploración de oportunidades de empleo alternativas. La implementación de políticas inclusivas sostenibles a largo plazo que reconozcan su labor y les brinden acceso a derechos laborales, capacitación y mejores condiciones de trabajo es fundamental para mejorar su calidad de vida.
Es imprescindible que los gobiernos, las empresas y la sociedad en su conjunto trabajen de manera articulada para construir modelos de gestión de residuos más equitativos y sostenibles. Esto implica no solo la regulación y el reconocimiento del sector, sino también el fomento de iniciativas de reciclaje inclusivo que integren a las personas recicladoras en toda la cadena de valor del reciclaje.
Desde R4S, reafirmamos nuestro compromiso con el reciclaje inclusivo y la creación de soluciones que dignifiquen el trabajo de quienes sustentan esta actividad esencial. En este Día Global de las Personas Recicladoras, hacemos un llamado a la acción para fortalecer la integración de este sector y seguir construyendo sistemas de gestión de residuos más justos, inclusivos y sostenibles.
Referencias
Baesso Cadorin, S., Bueno Sagbaicela, W., Cajamarca Cajamarca, S., Cavé, J., Chemas, M., Chidi Nzdibe, T., . . . Tovar, L. F. (2024). Recicloscopio VII. (P. Schamber, F. Suárez, & C. Cirelli, Edits.) Buenos Aires: Los Polvorines: Universidad Nacional de General Sarmiento ; Lanús : Universidad Nacional de Lanús ; Quilmes : Universidad Nacional de Quilmes.
International Alliance of Waste Pickers. (24 de 02 de 2025). Global Rec. Obtenido de https://globalrec.org/2024/02/29/international-waste-pickers-day-2024/
Kaza, S., Yao, L. C., Bhada-Tata, P., & Van Woerden, F. (2018). What a Waste 2.0: A Global Snapshot of Solid Waste Management to 2050
Rahim, S., & Rahim, S. (2024, July 19). One way a plastics treaty could help the Global South: Fund waste management. Grist. https://grist.org/international/one-big-way-the-plastics-treaty-could-help-the-global-south-fund-waste-management/